//Theresa May en la tienda de ultramarinos

Theresa May en la tienda de ultramarinos

Theresa May en la tienda de ultramarinos

Son tres mujeres conservadoras, tenaces, Margaret, Angela y Theresa, unidas al destino de Europa, con sus vidas cruzadas. El padre de Angela Merkel era pastor luterano en Hamburgo y fue enviado a la Alemania del Este, como a tierra de misión, donde la niña creció amasando el marxismo leninismo con salmos y profecías, una empanada, que al parecer no le causó ninguna lesión cerebral, puesto que se doctoró cum laude en física cuántica. Theresa May es hija de un ministro de la iglesia anglicana, vicario de Wheatley, pero fue educada en la religión católica en la Escuela del Convento de Santa Juliana de Begbroke para señoritas. Tampoco consta que se le cruzaran los cables. En cambio, el padre de Margaret Thatcher, el señor Alfred Roberts, era un menestral de clase media que aplicaba a su tienda de ultramarinos un rigor metodista y allí su hija aprendió detrás del mostrador la moral del buen tendero. Antes de ganarse con su esfuerzo una beca de estudios en Oxford, que la introdujo en la élite conservadora del parlamento, Margaret asumió desde muy temprano que el género humano es como una clientela dividida en dos: unos clientes son honrados y laboriosos, lo que les permite pagar la compra al contado, y a otros su padre tenía que fiarles porque se pasaban el día en la taberna y esperaban que el Estado les resolviera los problemas con subsidios y esas cosas, hasta que hubo de cortar por lo sano y retirarles el crédito. Margaret aplicó a la política su lógica de tendera con este principio: la sociedad no existe, solo existen los individuos, unos trabajadores y otros holgazanes.

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