//Washington, contra las cuerdas

Washington, contra las cuerdas

Washington, contra las cuerdas

Nadie quiere la guerra. Ni siquiera quien más está esforzándose por arruinar la paz, que es la dictadura comunista hereditaria de Corea del Norte. Si llega a estallar, será quien la perderá y el régimen desaparecerá, aunque no está nada claro qué es lo que vendrá después. China no la quiere, pues se encontraría de entrada con un éxodo norcoreano difícil de gestionar y al final con una península coreana unificada llena de inconvenientes geopolíticos. Tampoco la quiere Corea del Sur, con Seúl, con 10 millones de habitantes, a apenas 50 kilómetros del paralelo 38 y a tiro de la artillería pesada de las fuerzas armadas nordistas. Ni Japón, un país pacifista cuya economía y población sufrirían muy rápidamente.

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